Fiesta de Cristo Rey

La Iglesia de México convino la fecha de la Consagración al Sagrado Corazón de Jesús para el día de la fiesta de la Epifanía, 6 de enero de 1914 y la solemne Consagración a Cristo Rey para el 11 de enero de 1914, en señal de reparación, sumisión y humilde vasallaje.

“Cuando desde los cuatro puntos cardinales irrumpían las hordas constitucionalistas que amenazaban no solo con la destrucción material de la Patria, sino con la destrucción de su misma identidad nacional, surgió una sorprendente reacción de la adormecida sociedad, proclamando públicamente, en tumultuosas manifestaciones en la Capital y principales ciudades la Realeza temporal de Cristo en México, lanzando a los cuatro vientos el entusiasta y unánime grito de ¡Cristo vive!, ¡Cristo reina!, ¡Cristo impera! Como repudio al laicismo liberal y socialista revolucionario.”

En el editorial del diario La Nación del mes de enero de 1914 apareció este llamado al pueblo católico:
“Es necesario proclamar a Jesucristo por nuestro Rey, públicamente. Y esto lo haremos en imponente manifestación, les convidamos, católicos mexicanos, a que formen parte de la gran manifestación pública que se prepara en nombre de Dios y para Su honra. Acudan todos con banderas, y sobre todo con valor. Sepa el mundo que no nos avergonzamos de Dios, y que lo tenemos por nuestro Dios; la paz, el bienestar, la honra volverán a reinar en este pueblo escogido, en este pueblo todo de la Virgen María”  Los generales don Ángel Ortiz Monasterio y don Eduardo Paz, en uniforme de gran gala, llevaron en regios cojines de seda la Corona y el Cetro que el Exmmo, Arzobispo de México don José María Mora y del Río, pondría a los pies de Jesucristo Rey.

La fórmula recomendada por San Pío X al pueblo mexicano se concretó en esta oración recitada en todas las catedrales del país:


“Dulcísimo Jesús, Redentor del género humano, miradnos humildemente postrados delante

de vuestro altar, vuestros somos y vuestros queremos ser” Transcribió el P. Valdés en su obra: “Sangre por Cristo Rey”.

La celebración de la SOLEMNIDAD DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO, REY DEL UNIVERSO, cierra el Año Litúrgico en el que se ha meditado sobre todo el misterio de su vida, su predicación y el anuncio del Reino de Dios.

La fiesta de Cristo Rey fue instaurada por el Papa Pío XI el 11 de diciembre de 1925. El Papa quiso motivar a los católicos a reconocer en público que el mandatario de la Iglesia es Cristo Rey.

En 1922 se terminaron los proyectos arquitectónicos para el Monumento y la Basílica aneja a él. Se convino que el 11 de enero de 1923 al cumplirse los diez años justos de la Consagración a Cristo Rey se colocaría la primera piedra del conjunto religioso. Para lo cual los obispos convocaron al pueblo. La bendición y colocación de la primera piedra seria hecha por Mons. Ernesto Fillippi, delegado Apostólico.

México renovó su consagración durante el Congreso Eucarístico que se llevó a cabo del 5 al 11 de Noviembre de 1924 con una fórmula especial para el pueblo Mexicano.

En su sermón del 11 de octubre de 1924, Mons. Luis María Martínez, entonces obispo auxiliar de Morelia, explicó:

“Yo no se lo que en el futuro nos depare tu justicia y tu misericordia; pero yo te aseguro, ¡Oh Jesús dulcísimo! ¡oh Jesús victorioso! Que sobre el suelo de nuestra Patria, próspera y desdichada, siempre se erguirán dos tronos: el trono tuyo y el trono de la Virgen María, y que nada ni nadie podrá arrebatar de ellos los dones nacionales: la Corona de la reina y la Custodia de la Eucaristía!”.

¡Viva Cristo Rey! ¡Viva Santa María de Guadalupe!

Durante la asamblea LXXXI de los obispos mexicanos, en el mes de Junio de 2006, aprovechando la presencia de las reliquias de santa Margarita María de Alacoque en el territorio nacional, se aprobó la renovación de la Consagración de México al Sagrado Corazón de Jesús.

José Guadalupe Martín Rábago, Obispo de León y Presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano, acogió con profunda satisfacción la iniciativa del Episcopado Mexicano e invitó a los miembros del Movimiento y a todos a participar en esta consagración, asistiendo al evento, o bien rezando la oración consagratoria en sus parroquias, colegios y hogares.

La Renovación de la Consagración de la Nación Mexicana al Sagrado Corazón de Jesús, se llevó a cabo el Viernes 23 de Junio de 2006, en Silao Guanajuato.